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"Vigilada Mineducación"

Cinco titís cabeciblancos volvieron a ser libres después de un año de rehabilitación

Publicado el: 28-02-2020

• Los animales pasaron un año en Corpocaldas, recuperándose de los efectos del cautiverio. • Se trata de tres adultos recuperados, más dos crías que nacieron en cautiverio. • En lo corrido de 2020, a través del convenio entre el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, Corantioquia y la Universidad CES, se han liberado 320 animales, 30 de ellos provenientes de otras entidades, como Corpocaldas.

Cinco titís cabeciblancos volvieron a ser libres después de un año de rehabilitación

Cinco titís cabeciblancos, tres adultos y dos crías de la especie Saguinus oedipus, fueron liberados en un predio del Bajo Cauca antioqueño, después de una intervención médica, biológica y nutricional que les permitió recuperar habilidades para sobrevivir en la naturaleza.

El proceso de recuperación se realizó durante un año en el Centro de Atención, Valoración y Rehabilitación de Fauna Silvestre de Corpocaldas, ubicado en el departamento de Caldas, mientras que la elección del predio, traslado y monitoreo de los animales fue adelantado por el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, Corantioquia y la Universidad CES.

Los tres adultos recuperados provenían de hogares antioqueños donde eran tenidos ilegalmente como mascotas, por lo que adquirieron comportamientos que les impedían volver a la libertad y valerse por sí mismos. Por la experiencia de Corpocaldas en la recuperación de titís, uno de los géneros más amenazados a la extinción en el país, fueron trasladados a su jurisdicción para iniciar el proceso. “Logramos cambiar estos comportamientos aberrantes y fortalecer sus habilidades para sobrevivir en el medio natural, que identificaran predadores y que buscaran comida en el bosque”, explicó Oscar Ospina Herrera, profesional especializado de Corpocaldas.

En el centro de atención nacieron las dos crías, que junto al resto del grupo fueron trasladados de vuelta a Antioquia. El equipo del convenio entre el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, Corantioquia y la Universidad CES evaluó posibles predios para su liberación: “Elegimos el sitio de acuerdo a ciertas condiciones del ecosistema que le permiten a estos animales sobrevivir, que haya suficientes recursos, por ejemplo agua, alimento, refugio, además que sea una zona que tenga buena conectividad, es decir, que los bosques estén conectados entre sí, lo que permite su desplazamiento y a mediano plazo la reproducción y otros procesos”, detalló Ana María Sánchez Zapata, bióloga de este convenio y encargada de liberaciones.

Una vez libres, los animales fueron monitoreados durante dos semanas, en las que se pudo observar que buscaron hojas, insectos, frutos y cortezas para alimentarse; tenían una fuerte cohesión grupal y se defendían de posibles depredadores; buscaban refugio y se desplazaban con habilidad y fuerza, todas actitudes esenciales para su supervivencia.

“El esfuerzo de poderlos rehabilitar y liberar es esencial para la conservación de la especie, que tiene un hábitat cada vez más restringido por la deforestación y se ve amenazada por el tráfico ilegal, porque han sido tenido como mascotas históricamente”, puntualizó la bióloga.

Junto a ellos, se liberaron 21 tortugas morrocoy (Chelonoidis carbonarius), 7 tortugas hicoteas (Trachemys callirostris) y 5 tortugas palmeras (Rhinoclemmys melanosterna). Este año, el convenio entre el Área Metropolitana del Valle de Aburrá, Corantioquia y la Universidad CES ha liberado 320 animales silvestres, 207 provenientes del Centro de Atención y Valoración del Área Metropolitana del Valle de Aburrá, 85 del Hogar de Paso de Corantioquia y 30 de otras entidades como Corpocaldas.

Sobre el tití cabeciblanco (Saguinus oedipus)

También llamado tití cabeza de algodón o tití pielroja, este pequeño primate es endémico de Colombia, es decir, evolucionó, se desarrolló y se distribuye naturalmente solo en este país. Está categorizado como Críticamente Amenazado (CR) a la extinción según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, debido a la pérdida de hábitat y a que es comúnmente tenido en cautiverio como mascota.

Esto último deja secuelas graves en su cuerpo: producto de la mala alimentación, puede tener deformidades y huesos débiles y quebradizos; también presentar lesiones en la piel, causadas al amarrarlos o vestirlos. Adicionalmente, los titís expresan comportamientos agresivos, movimientos repetitivos, autolesiones, estrés y depresión, consecuencia de crecer lejos de los de su misma especie e interactuando con los seres humanos y animales domésticos. Esto, en muchas ocasiones, imposibilita que puedan integrarse en un grupo, porque pierden su identidad y su capacidad para socializar, que en los primates es una de las bases de su vida silvestre. 

 

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