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Universidad EAFIT - Medellín

"Vigilada Mineducación"

Con el nuevo pregrado en Ingeniería Agronómica, EAFIT le aporta a la transformación del agro en Colombia

Publicado el: 01-04-2019

Las posibilidades que se abren para la agroindustria con el uso de avances como la inteligencia artificial, la robótica, el big data y los entornos digitales serán exploradas en el nuevo programa de la Universidad. Las clases de este pregrado, el número 23 de la Institución, comenzarán en el segundo semestre del año. La carrera fue aprobada con la resolución 2734 del 18 de marzo de 2019 por parte del Ministerio de Educación Nacional (Snies 107709).


El desafío de alimentar a la población mundial, y aprovechar para eso los avances en tecnología y telecomunicaciones, aparece como una posibilidad para que Colombia tenga un modelo productivo en el agro sostenible que aporte a mejorar en temas como seguridad alimentaria, conservación de suelos y ecosistemas, y aumento en la rentabilidad.

Esos aspectos se tuvieron en cuenta a la hora de pensar en un programa académico disruptivo que respondiera a los retos actuales del país. Así nació el pregrado en Ingeniería Agronómica que presenta hoy EAFIT —aprobado por el Ministerio de Educación Nacional a través de la resolución 2734 del 18 de marzo de 2019 (Snies 107709)—, una opción de aprendizaje presencial con una duración de 10 semestres (176 créditos), con énfasis en agricultura predictiva y prescriptiva, alto contenido práctico, de investigación y de emprendimiento, y estrecha relación con el campo y los productores.

La decisión de entrar en esta nueva área del conocimiento para la Universidad se tomó cuando en el Consejo Superior se estaba debatiendo el itinerario que la Institución se trazó para el año 2030. Así lo explica Juan Luis Mejía Arango, rector de EAFIT, al decir que la instrucción fue incursionar en las ciencias del agro para “contribuir a la producción de alimentos, al mejoramiento del campo colombiano y sobre todo desde una manera contemporánea, es decir como la cuarta revolución industrial, la industria 4.0, se puede incorporar el agro”.

"El egresado no será un profesional en ciencias agrarias ni un agrónomo, sino un ingeniero con fundamentación en matemáticas, física, química, biología y bioquímica. Se aprovecha la interactividad del aprender haciendo y del aprendizaje basado en problemas, y se sirve de convenios con 32 empresas y gremios que servirán para las prácticas académicas", describe Diego Miguel Sierra Botero, exsecretario de Agricultura y Desarrollo Rural de Antioquia y asesor de la Universidad para la creación del nuevo programa.


Esta apuesta de EAFIT se fundamenta en realidades documentadas por organizaciones mundiales como el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. Dichas entidades afirman que la población mundial pasará de 7.500 millones de personas a 10.000 millones para 2050, un incremento que sucederá, en un 80 por ciento, en países asiáticos y africanos como India, China, Indonesia, República Democrática del Congo y República Central Africana.
De otro lado, y según estimaciones entregadas por Diego Miguel, el crecimiento de alimentos y materias primas para esa población es del 2 por ciento anual en el ámbito mundial, lo que demuestra la responsabilidad y el compromiso que deberán asumir los sectores de alimentos y agricultura. Estos tendrán que abordar, además, fenómenos globales como el deterioro en los recursos naturales, mayor escasez de tierra, erosión y otros problemas en suelos y cuerpos hídricos.

La siembra del pregrado
La Institución diseñó el pregrado en Ingeniería Agronómica como un proceso en seis bloques de formación: un núcleo institucional; un área básica de ciencias para responder a la formación ingenieril; un componente de pensamiento computacional, que garantizará la formación digital; un área de formación en agronomía; un componente de ingeniería agrícola; y, por último, un complemento de agronegocios.

Tal enfoque busca promover el conocimiento, la práctica reflexiva y la adaptación a los cambios en una apuesta por la productividad, la sostenibilidad, la diversificación y el valor agregado en una etapa del país en la que se espera una reactivación en la inversión rural, sumada al acceso a documentos invaluables para el quehacer en el sector agrícola: el censo del Dane, el informe de la Misión para la transformación del campo colombiano, los estudios adelantados por el Banco de la República y los acuerdos de La Habana, entre otros.

Con el pregrado en Ingeniería Agronómica, la Universidad espera aportar a revertir la tendencia descrita por Diego Miguel Sierra: "Hay un desprestigio general del agro, a pesar de la oportunidad del país. El agro no ocupa hoy el lugar que debería".

En sus palabras, el atraso tecnológico del país, respecto a los cultivos en general, está entre el 40 y el 60 por ciento, una tercera parte por debajo de los demás países de la región, a excepción de los cultivos de café. Estos últimos se encuentran en un nivel de desarrollo cercano al 75 por ciento del umbral deseable.

En Colombia se usan 35 millones de hectáreas para ganadería, y menos de ocho millones para agricultura. Muchos de esos suelos, en opinión de Diego, son usados equivocadamente, pues se trata de zonas ricas en nutrientes y aptas para la agricultura, o de terrenos de ladera, muy pendientes, en donde no debería haber vacas sino cultivos forestales o permanentes. "Si Colombia recompone el agro, en un proceso de estímulo a la inversión, tiene una oportunidad productiva de mercado local y de cultivo hacia afuera. Venimos creciendo, por ejemplo, en aguacate, pero el tema es si vamos a crecer solamente 3.000 hectáreas por año o seremos capaces de hacerlo a razón de 10.000 anuales", manifiesta el experto.

Agricultura 4.0

El nuevo pregrado de EAFIT abordará la denominada agricultura 4.0, es decir, la cuarta ola tecnológica de la agricultura moderna: todas las posibilidades que se abren en el ámbito agroindustrial con el uso de avances como la inteligencia artificial, la robótica, el big data y los entornos digitales.
Posibilidades como el sembrado y la cosecha a través de máquinas programadas por computadorfacilitan enormemente procesos que van desde la preparación de la tierra hasta el almacenaje de los alimentos.

"Estas tecnologías se hacen disruptivas cuando se vuelven obsoletas las anteriores, y se pueden masificar porque el costo de implementarlas es relativamente bajo. En ese sentido, el uso de sistemas digitales hace que la agricultura se vuelva más precisa, con menos posibilidades de fallos. Además, disminuye un factor que ha sido el dolor de cabeza de los agricultores en general: la incertidumbre", explica Enrique Copete, también asesor del pregrado en Ingeniería Agronómica.

Según él, un agricultor hacía grandes inversiones para cultivar en un sitio determinado una especie no apta para el mismo. Ahora, con las nuevas herramientas, puede saber en qué lugares de Colombia puede crecer una planta cultivada en el norte de México. Eso sin contar la posibilidad de gestionar riesgos, predecir crecidas, anticiparse a las plagas y pronosticar lluvias, entre otras ventajas.

También hoy se pueden hacer invernaderos automatizados desde el punto de vista de climatización, iluminación, control de humedad relativa, espaciamiento, diseño de camas, estructuras de riego, y secado de flores y hortalizas.

El experto refiere que la primera ola tecnológica fue la mecanización, el uso de maquinaria agrícola para cargar materiales y hacer labores en la tierra para sembrar grandes extensiones; la segunda, fue la agricultura química, el uso de fertilizantes y nutrientes para controlar plagas y enfermedades; y la tercera fue la revolución genética, el mejoramiento de las plantas mediante una selección y modificación de su desempeño.

"Luego de la biotecnología se incrementaron los rendimientos en un 25 por ciento respecto a la ola anterior. Ahora, con el uso de las tecnologías digitales, se establece que se puede mejorar entre un 15 y un 20 por ciento más. No obstante, se debe tener en cuenta que al aumento en los rendimientos se suma a una racionalización de los costos, por la mitigación de los riesgos, ya que se evitan pérdidas sustanciales por medio de estos sistemas", asegura el asesor.

De acuerdo con él, esta es la posibilidad de que los países en desarrollo cierren brechas, en términos agroindustriales, que antes parecían insalvables, una apreciación con la que coincide Diego Miguel Sierra, para quien Holanda, con sus cultivos de fresas, tomates y lechugas, es el referente en agricultura 4.0.

"Hay varios países líderes en desarrollo de agricultura digital. Holanda, Israel y Estados Unidos se encuentran muy avanzados, y en Brasil y Argentina ya hay desarrollos, y un buen trabajo de mecanización en cultivos de soya y maíz, con elementos de agricultura digital", dice Sierra.

Incursionar en la agricultura digital es justamente uno de los retos que menciona el rector Juan Luis con el ingreso de la Universidad en esta nueva área del conocimiento. “Uno de los grandes retos que tienen la agricultura en este momento, sobre todo en un país como Colombia, es el sabio equilibrio entre sostenibilidad y producción agrícola. Estamos convencidos de que mientras podamos inyectarle ciencia y tecnología a la producción de alimentos, podemos conservar mucho más la naturaleza. En la medida en que nosotros seamos más eficientes podemos conservar mucho más nuestra biodiversidad”, concluye.

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