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Universidad Autónoma de Bucaramanga

"Vigilada Mineducación"

Docente de UNAB se destaca en investigación internacional

​​​​​​​“Prácticas sociales que promueven el delito y/o el desistimiento en mujeres privadas de la libertad” es el nombre del estudio y tesis doctoral realizada por Luz Adriana Aristizábal Becerra, docente del programa de Psicología de la UNAB.

Docente de UNAB se destaca en investigación internacional

¿Por qué las mujeres delinquen y/o por qué desisten de la actividad delictiva? Estas fueron las preguntas que se hizo Luz Adriana Aristizábal Becerra, docente del programa de Psicología de la Universidad Autónoma de Bucaramanga, UNAB, cuando comenzó a notar que en los últimos años venía en crecimiento la inserción de mujeres en conductas delictivas. “Los hombres siempre han sido mayoría en las prisiones y delitos, pero por qué las mujeres empiezan a delinquir con más frecuencia, y sobretodo, pasan de delitos tradicionales como robo a delitos que afectan la vida de otros, como el homicidio”, explicó Aristizábal Becerra.

Esta curiosidad y su pasión por la investigación la llevaron a realizar un estudio para su tesis doctoral, en España, que resultó ser “una investigación de impacto, no sólo a nivel nacional, en el país ibérico, sino en diferentes países”, expresó la docente.

“Prácticas sociales que promueven el delito y/o el desistimiento en mujeres privadas de la libertad” es el nombre de este estudio y tesis doctoral, “la idea inicial era solo entrevistar a las mujeres que estaban en España, en Barcelona puntualmente, donde yo estaba estudiando, y encontrar cuáles eran las situaciones o, científicamente hablando, cuáles eran las prácticas sociales que las habían influenciado, para que ellas cometieran el delito y para que desistieran del delito”, explicó Aristizábal. Esta investigación se extendió a cuatro países: Colombia, México, Uruguay y España.

En total fueron 94 mujeres, de las cuales 81 se encontraban en prisión en el momento de la entrevista, y 13 habían estado encarceladas en algún momento de sus vidas. El estudio se realizó en cárceles de Barcelona (España) Montevideo (Uruguay), Oaxaca (México), Florencia, Neiva y Medellín (Colombia). Las reclusas procedían de 15 naciones diferentes: España, Colombia, Portugal, Chile, Malí, Ecuador, Argentina, Uruguay, Paraguay, República Dominicana, Costa Rica, Perú, Guatemala y Brasil.

Para las variables comparativas entre países se tuvo en cuenta la nacionalidad, rango de edad, escolaridad, nivel socio-económico y tipología del delito. Se hizo evidente que las mujeres que delinquen, la mayoría se encuentra en un nivel económico bajo, algunas en pobreza extrema, lo que refleja que dichas mujeres delinquieron para poder cubrir las necesidades de su familia.

También se destacó en el estudio el tipo de delito que predominó en cada país: En España el hurto, en un 38,5 %; en Uruguay el hurto se presentó en un 35,3 % y el tráfico de drogas un 35,3 %; el homicidio o intento de homicidio en México tuvo un porcentaje del 55,6 y en Colombia el tráfico de drogas un 45,7 %.

El interés fundamental de este estudio fue la compresión de aquellos fenómenos y procesos sociales que habían causado que las mujeres delinquieran, entre los cuales se encontraron que los vínculos afectivos, la violencia de género y el contexto (desigualdad, pobreza y falta de oportunidades), fueron en su gran mayoría las causas explicativas de los delitos.

La investigación concluye que las variables y categorías están relacionadas entre sí y muestra que no se están cumpliendo los objetivos de desarrollo sostenible propuestos por la Organización de las Naciones Unidas en 2015, en los que se encuentran objetivos como la igualdad de género y la reducción de las desigualdades.

Con este extenso estudio, Aristizábal Becerra espera que los resultados, al ser conocidos por mujeres que se encuentran en medio de las condiciones mencionadas, puedan generar acciones de cambio que impacten su entorno.

Para la docente de la UNAB, aunque históricamente el rol de la mujer siempre ha tenido limitaciones, explica que deben fijarse en las oportunidades, “hay un campo de acción especialmente para las mujeres, las mujeres en la prisión me enseñaron mucho, incluso a ver cosas que no había podido ver desde mi propia experiencia y entendí que las mujeres tenemos una capacidad extraordinaria de movilizarnos y de movilizar a nuestro entorno, capacidad que debe ser potencializada”. Para ella, las mujeres no deben seguir justificándose con la desigualdad de género que, aunque existe, su responsabilidad está en encontrar los espacios y hacer uso de ellos.

Para mayor información comunicarse con la Dra. Luz Adriana Aristizábal al número de celular 3004480700 o al correo electrónico laristizabal327@unab.edu.co.

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